viernes, 6 de mayo de 2016

Cinemateca Nacional de Venezuela

La Cinemateca Nacional de Venezuela es una institución pública fundada el 4 de mayo de 1966 por Margot Benacerraf. La película Barbarroja (1965), de Akira Kurosawa fue presentada el día de su inauguración y desde entonces, esta institución se dedica a presentar al público venezolano clásicos de la cinematografía mundial.

En 1990 el Gobierno Nacional le otorgó el rango de fundación, lo que le permitió ampliar sus actividades hacia la enseñanza, producción de católogos de videos, publicaciones y demás actividades relacionadas al ámbito cinematográfico.

Su sede administrativa se encuentra en las Torres del Centro Simón Bolívar en Caracas. Además, dispone de dos salas de exhibición: una en las instalaciones del Museo de Bellas Artes y la otra en el edificio del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG). En la actualidad, cuenta con la Red Nacional de Salas Regionales ubicadas en varias ciudades del país como: Barcelona, Barquisimeto, Cumaná, Maracaibo, Pampatar, Valera, San Cristóbal, entre otras. 

Otro organismo que tiene a su cargo es el Archivo Fílmico, el cual se encuentra ubicado en la Biblioteca Nacional, y cuya misión es la preservación y mantenimiento del patrimonio cinematográfico de Venezuela.

La importancia de esta instutución radica en su labor de resguardo y preservación del material fílmico nacional, lo que le permitió ser acreedora de un reconocimiento con una mención honorífica en los Premios Municipales de Cine 2013 otorgados por el Municipio Libertador.

La Cinemateca Nacional está inspirada en la necesidad de difundir la pluralidad y diversidad del cine, es por ello que la institución hace enormes esfuerzos en promover y difundir el conocimiento y disfrute del cine; así como restaurar obras cinematográficas, contribuyendo con la construcción de la memoria audiovisual del pueblo venezolano.
      
Gracias a su compromiso y esfuerzo, la Fundación Cinemateca Nacional se ha convertido en un importante exhibidor alternativo de películas, así como también el ente encargado de custodiar, conservar y difundir piezas audiovisuales venezolanas.
 
Es totalmente oportuno invitar al público en general a asisitir a las distintas salas que dispone la Fundación para disfrutar del cine y ser partícipe del apoyo a la cultura y al talento venezolano. Es, sin duda, una experiencia que vale la pena vivir.

jueves, 5 de mayo de 2016

El Color en el Cine Venezolano Gabriela Hernández


La verdadera introducción al color en el cine la hizo la compañía Technicolor, que mediante emulsiones consiguió producir bicromáticamente en un método mucho más sencillo. La emulsión se hacía en dos películas que se pegaban una a otra produciendo por un lado, en una especie de gelatina los colores rojo-anaranjados y por otro los verdes La primera película fue “The Toll of the Sea en 1922.

A partir de los años 50, la industria cinematográfica, se tomó más en serio el color con la llegada de la televisión, esto tuvo un impacto tan positivo que los productores dejaron a un lado los colores blanco y negro y decidieron utilizarlos solo para el cine con bajo presupuesto. La industria respondió ofreciendo más espectáculos, que se concretó en el mayor tamaño de las pantallas. En 1953, la Twentieth Century Fox estrenó su película bíblica La túnica sagrada, de Henry Koster, en un sistema nuevo denominado CinemaScope, que inició la revolución de los formatos panorámicos. En una sucesión rápida, todos los estudios lanzaron sus sistemas panorámicos, tales como el Vistavisión, Todd-AO, Panavisión, SuperScope y Technirama. De todos ellos sólo el Todd-AO y el Panavisión sobrevivirían, ya que suponían el uso de una sola cámara, un solo proyector y película estándar de 35 mm, adaptándose más fácilmente a todos los sistemas; su éxito cambió definitivamente la forma de las pantallas de cine. Musicales a todo color, en pantallas anchas y plagados de estrellas, como “Ha nacido una estrella en 1954, de George Cukor, u Oklahoma (1955), de Fred Zinnemann, superproducciones históricas como Ben-Hur en 1959 o Doctor Zhivago en 1965, de David Lean, llenarían las pantallas de cine.

El cine venezolano se instaura en Venezuela el 28 de enero de 1896, aunque este cine fue creciendo constantemente, la primera proyección que se realizó en el Teatro de Maracaibo tuvo bastante éxito, dichas películas fueron tituladas “Los muchachos bañándose en el Lago de Maracaibo” y “Especialista sacando muelas”, cuyo autor se desconoce. La primera película del país fue dirigida y realizada por Henry Zimmerman llamada “La dama de las Cayenas”, donde el color blanco y negro predominaban en todos los minutos de la grabación. Las películas realizadas durante el periodo del cine salvaje como lo fueron “La Trepadora”, adaptación de la novela de Rómulo Gallegos, también fue grabada con los colores del cine clásico como lo fue el Blanco y el Negro. Películas como “La Venús de Nacar, “Taboga” y “El rompimiento”, también mantuvieron este formato clásico. Películas o documentales de igual importancia, no deben ser pasadas por alto, para 1950 se filmó “La Escalinata” y “La Bailandra Isabel”, largometrajes realizados por la casa productora de Bolívar Films y nominadas al premio “Cannes” por mejor dirección de fotografía y con muy buenas críticas, también fueron bien recibidas por el público venezolano. El éxito del documental “Araya” en 1966, también tuvo muy buenas crítica y se mantuvo con el formato blanco y negro.


No fue hasta la llegada del Boom venezolano con la película “Cuando quiero llorar no lloro”, adaptación de la novela de Miguel Otero Silva, que vemos la llegada del color a las pantallas venezolanas junto con la película “El pez que fuma”, película dirigida por Román Chalbaud. 

martes, 3 de mayo de 2016

Chimichimitos y otras producciones de la época

            Chimichimitos fue un cortometraje experimental en el que trabajaron José Martín y Lorenzo Batallán, famosos cineastas de la época, junto con Abigaíl Rojas quienes consiguieron para el año 1961 obtener un Oso de Plata al mejor corto en el Festival de Berlín.

Otro de los premios resaltados en el Festival de Cannes fue la obra documental largometraje de Margot Benacerraf Araya, presentada en 1958 la cual destaca por ser una manifestación a la sensibilidad y conciencia artística de Margot.

            El neorrealismo aparece como fuente de inspiración para los cineastas venezolanos, surge en América Latina gracias a La Escalinata de César Enríquez (1950) quien abre las puertas a esta corriente como alternativa de expresión y producción.

En los años sesenta aparece el “boom” cultural del cine latinoamericano. En Argentina, Bolivia y Colombia se da el llamado cine imperfecto el cual produce importantes obras a través de un cine de indagación y denuncia.

            Para 1963 aparece la segunda película de Román Chalbaud Cuentos para mayores en colaboración con José Ignacio Cabrujas. Esta película está dividida en tres partes en las cuales se expresan distintos hilos narrativos, atmósferas y estilos.

La historia del hombre bravo que narra como una pareja humilde en un barrio de Caracas no pueden comprar el medicamento de su hija enferma y esta muere, Los ángeles del ritmo que habla de un grupo de jóvenes músicos que llevan una vida delictiva y marginada y por último La falsa oficina del Supernumerario en la que un oficinista es confundido con un congresista y termina aprovechándose de la situación.

Caín Adolescente, y el cine de Chalbaud en los 60

Caín Adolescente es la primera película realizada por el dramaturgo y cineasta Román Chalbaud, en el año 1959 y está basada en su obra que lleva el mismo nombre y fue estrenada en 1955.

La historia relata la vida de Juana y Juan, dos campesinos que deciden partir a Caracas para encontrar mejores oportunidades de trabajo. Juana es una viuda altruista ama de casa que cuenta con el apoyo de Antonio, un señor trabajador y honesto, quien le advierte de los peligros de la ciudad. Juan es un joven ingenuo que se desarrolla en la mecánica automotriz con la ayuda de su amigo Matías, un chico que llegó a la ciudad antes que ellos. Encarnación, quien es un hombre que se dedica a la brujería y practica el aborto, juega un papel importante en esta película ya que muestra la perversidad, la corrupción y la frialdad. Los personajes principales se encuentran en un remolino de situaciones que cambian su naturaleza, atormentados por las bajas pasiones de los ciudadanos. 

Actualmente, el público ignora los antecedentes de este dramaturgo debido a su afiliación con el gobierno oficialista. Pasando por alto los importantes aportes que brindó al cine venezolano. Se caracteriza por mostrar la evidente carga política y social de la sociedad venezolana de manera realista y directa. Su más resaltante ejemplo es el film Caín Adolescente, el cual muestra el primer acercamiento a los barrios. Durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, el autor fue encarcelado por estar en contra del régimen. La película, cuenta el cineasta, estuvo a punto de ser destruida por la policía.

El título de la obra es simbólico, y se puede interpretar como una alegoría a uno de los primeros hijos de Adán, quien por referencia bíblica, mata a su hermano Abel. De esta muerte, el estigma de ser el primer asesino de la raza humana, lo cual se retrata no como un acto físico de violencia sino como una metáfora de un joven que cae de la ingenuidad rural a la ruda realidad urbana que se le presenta.

Román Chalbaud pensó en el concepto de esta historia para ser adaptada a una obra de teatro. En esa época, él trabajaba por la Av. Victoria y en su trayectoria tenía que pasar por un barrio llamado La Charneca, en Hornos de Cal, ahí conoció gente en ese tipo de situaciones: personas del interior que deciden hacer un viaje a la cuidad para prosperar y las malas experiencias que conllevaron el encuentro con la corrupción caraqueña. La pelicula fue exportada a España, donde fue recibida con controversia por la ideología fascista de la época debido a las relaciones interraciales que se retratan en ella. Sin embargo, eso no fue impedimento para que fuera un éxito en Francia.

La obra de Margot Benacerraf

Ha sido tal el aporte al cine venezolano y el impacto de Margot Benacerraf, esencialmente con sus dos obras Reverón (1952) y Araya (1958), que es la única persona nacida en nuestro país que aparece en el Diccionario de Cineastas del prestigioso historiador, periodista y cineasta francés Georges Sadoul.

Caso igual sucede con Araya, el cual es el único largometraje venezolano que aparece en dicha publicación, después de haber sido reconocida en el XVII Festival de Cannes, en Francia.

Margot Benacerraf solo hizo esas dos obras, hay otras que tiene guardadas en una caja en su casa, a la espera de que algún día se lleven a cabo, pero sin lugar a dudas sus películas ayudaron a colocar las bases del cine venezolano.

En Reverón describió la vida del pintor. Es considerada un documental, el cual causó un gran impacto, a tal punto que esta obra le permitió conocer y trabajar con Pablo Picasso, quien en una de las proyecciones se sentó a su lado y se la llevó tres meses a grabar en una obra que desafortunadamente desapareció, como el pintor español, una vez que conoció a Jacqueline, su última esposa, y no pudo recuperar pues ambos fallecieron, según contó en una entrevista en la revista Sala de Espera.

Para llegar a ello, esta caraqueña, de origen hebreo, inició primero su preparación en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela. Allí fue alumna de Juan David García Bacca, Eugenio Imaz y José Bergamín, quienes influyeron mucho en su trayectoria. Al concluir sus estudios en Venezuela, parte con una beca para estudiar en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, y de allí se trasladó a París para estudiar dirección cinematográfica en el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos.

Años después del éxito de Reverón, filma una película, que muchos aún consideran documental, basada en la vida de tres familias en Araya, una península en el Estado Sucre, la cual es conocida por su salina, que en la época de la colonia era una bien muy preciado. Benacerraf inventa una historia de cómo estas familias, a pesar de no progresar, trabajan duro en la explotación de la salina pese a las dificultades climáticas y el fuerte calor que azota dicha localidad.

Araya, la cual tuvo se inspiró en el Neorrealismo italiano, obtuvo el galardón a la Crítica Internacional otorgado por la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica y recibió el Premio de la Comisión Técnica Superior del Festival de Cannes de 1959.

El aporte que ha hecho Benacerraf, entre ellas haber inaugurado la Cinemateca Nacional (1966) y Fundavisual Latina, la cual creó junto a Gabriel García Márquez, y con la cual ayudó a muchos a emprender sus proyectos cinematográficos en Latinoamérica; le sirvió a la caraqueña a recibir distintas condecoraciones entre ellas Premio Nacional de Chile, la Orden Andrés Bello, la Orden Libertador y más recientemente, en 2012, la Universidad Central de Venezuela inauguró una videoteca con su nombre.


Bibliografía:

http://www.opinionynoticias.com/entrevistas/79-cultura/191-margot-benacerraf-qno-es-lo-mismo-decir-no-pudo-venir-a-trabajar-porque-tenia-los-pies-llagados-que-miren-como-los-explotan-les-pagan-no-se-cuanto-y-tienen-los-pies-llagadosq





Araya de Margot Bencerraf

 

  En el año 1959 la joven cineasta venezolana Margot Benacerraf realiza su primer largometraje de ficción llamado ‘Araya’ que gana para Venezuela el Premio Internacional De la Crítica, compartido con ‘Hiroshima,mon amour’,  en el Festival de Cannes de ese año y el premio de la Comisión Técnica Superior del Cine Francés. La película en 1990 fue seleccionada como una de las cinco mejores películas en la historia del cine latinoamericano, dentro de la retrospectiva de Latin American Visions. Tiene una marcada influencia francesa de la época y la peculiaridad de que está grabada como un documental pero no lo és, aunque esté retratando un hecho de la realidad. Muchos catalogan la pieza de poética y con un gran contenido social. La obra audiovisual muestra crudamente un día en la vida de hombres y mujeres cuyo sustento gira en torno a las salinas de la península de Araya, un lugar árido y sin vegetación alguna. Unos trabajan en las salinas y otros pescan pero sus vidas se resumen a eso, cada día, generación tras generación. 

  La crítica internacional fue muy buena a diferencia de la venezolana. Margot Benacerraf fue cuestionada acerca de si verdaderamente había un contenido de protesta social en su película a lo que ella contestó que simplemente no supieron ver la pieza y que en Venezuela se mantenía la costumbre de un cine que generara lastima en torno al hecho de injusticia social. Ella, haciendo todo lo contrario, exaltó el trabajo de personas que mantienen una tradición desde que la sal era considerada el oro blanco del mundo pero que indudablemente es una crítica misma a las condiciones de trabajo. Además, la película plantea al final una pregunta inquietante tras la llegada de las máquinas y la paulatina suplantación de personal por maquinaria. Genera la duda de qué pasará con esas familias una vez pierdan su trabajo pues no conocen otra cosa.

  Indudablemente Araya de Margot Benacerraf se convirtió en una de las piezas mas celebres del cine Venezolano, marcando una llegada de influencias de Francia y del Neorealismo italiano, pues utiliza a los verdaderos protagonistas de la historia como actores de su propia realidad. Admirada por su belleza poética y carga tanto estética como narrativa, se convirtió en oro blanco para Latinoamérica.

https://www.youtube.com/watch?v=GgrigA0sq2w

La llegada de la Televisión a Venezuela

La televisión llega al país el 22 de noviembre de 1952 durante el mandato de Marcos Pérez Jiménez, quien inaugura la primera Televisora Nacional. Sin embargo, un fallo en los equipos durante la inauguración provoca que la puesta en funcionamiento se viera pospuesta al 1° de enero de 1953. Este año se crean otras dos televisoras: Televisa y Radio Caracas Televisión (RCTV).

El primer canal creado es la Televisora Nacional Canal 5 (TVN-5) bajo control del Estado. Luego surge Televisa Canal 4  (actualmente llamada Venevisión). El 18 de agosto del mismo año el canal 2, unos once años más tarde los canales 8, 11 y 13.

La expansión de la televisión fue lenta pero en los años 70, con el auge de los precios del petróleo, se comienza a invertir en el medio. La primera trasnmisión a color fue en el año 1969 e incluso se llegó a establecer progamación a color por Radio Caracas Televisión, pero se prohibe en 1974 por el gobierno de Carlos Andrés Pérez.  En el año 1979, durante el gobierno de Luis Herrera Campins, se decreta el uso del color en la televisión y se adopta el sistema estadounidense NTSC-M. El sistema se establece como estándar el 1° de junio de 1980.