martes, 3 de mayo de 2016

La obra de Margot Benacerraf

Ha sido tal el aporte al cine venezolano y el impacto de Margot Benacerraf, esencialmente con sus dos obras Reverón (1952) y Araya (1958), que es la única persona nacida en nuestro país que aparece en el Diccionario de Cineastas del prestigioso historiador, periodista y cineasta francés Georges Sadoul.

Caso igual sucede con Araya, el cual es el único largometraje venezolano que aparece en dicha publicación, después de haber sido reconocida en el XVII Festival de Cannes, en Francia.

Margot Benacerraf solo hizo esas dos obras, hay otras que tiene guardadas en una caja en su casa, a la espera de que algún día se lleven a cabo, pero sin lugar a dudas sus películas ayudaron a colocar las bases del cine venezolano.

En Reverón describió la vida del pintor. Es considerada un documental, el cual causó un gran impacto, a tal punto que esta obra le permitió conocer y trabajar con Pablo Picasso, quien en una de las proyecciones se sentó a su lado y se la llevó tres meses a grabar en una obra que desafortunadamente desapareció, como el pintor español, una vez que conoció a Jacqueline, su última esposa, y no pudo recuperar pues ambos fallecieron, según contó en una entrevista en la revista Sala de Espera.

Para llegar a ello, esta caraqueña, de origen hebreo, inició primero su preparación en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela. Allí fue alumna de Juan David García Bacca, Eugenio Imaz y José Bergamín, quienes influyeron mucho en su trayectoria. Al concluir sus estudios en Venezuela, parte con una beca para estudiar en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, y de allí se trasladó a París para estudiar dirección cinematográfica en el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos.

Años después del éxito de Reverón, filma una película, que muchos aún consideran documental, basada en la vida de tres familias en Araya, una península en el Estado Sucre, la cual es conocida por su salina, que en la época de la colonia era una bien muy preciado. Benacerraf inventa una historia de cómo estas familias, a pesar de no progresar, trabajan duro en la explotación de la salina pese a las dificultades climáticas y el fuerte calor que azota dicha localidad.

Araya, la cual tuvo se inspiró en el Neorrealismo italiano, obtuvo el galardón a la Crítica Internacional otorgado por la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica y recibió el Premio de la Comisión Técnica Superior del Festival de Cannes de 1959.

El aporte que ha hecho Benacerraf, entre ellas haber inaugurado la Cinemateca Nacional (1966) y Fundavisual Latina, la cual creó junto a Gabriel García Márquez, y con la cual ayudó a muchos a emprender sus proyectos cinematográficos en Latinoamérica; le sirvió a la caraqueña a recibir distintas condecoraciones entre ellas Premio Nacional de Chile, la Orden Andrés Bello, la Orden Libertador y más recientemente, en 2012, la Universidad Central de Venezuela inauguró una videoteca con su nombre.


Bibliografía:

http://www.opinionynoticias.com/entrevistas/79-cultura/191-margot-benacerraf-qno-es-lo-mismo-decir-no-pudo-venir-a-trabajar-porque-tenia-los-pies-llagados-que-miren-como-los-explotan-les-pagan-no-se-cuanto-y-tienen-los-pies-llagadosq





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