viernes, 20 de mayo de 2016

La Vanguardia en el Cine Venezolano



Se entiende por vanguardia como la avanzada de un movimiento artístico, político o ideológico novedoso que escapa de las tendencias dominantes, y que podría sentar las bases para su desarrollo en el futuro. 


La vanguardia supone una renovación de formas y contenidos. En el caso del arte, por ejemplo, intenta reinventar sus bases y se enfrenta a los movimientos existentes. Lo mismo pasa con el cine, van ocurriendo distintos movimientos que buscan romper con la estructura establecida para imponer nuevas reglas, ideas, y propuestas.


El único movimiento significativo de vanguardia que ha tenido el cine venezolano fue el de los realizadores que filmaron en Super 8, en las décadas de los años setenta y ochenta. 


El Super 8 es un formato cinematográfico que lanzó al mercado Eastman Kodak en 1965 con el fin de hacer cine fácil. Estaba destinado al cine amateur y doméstico, pero también fue adoptado por cineastas y artistas que encontraron en él una alternativa simple, rápida y económica para filmar.


El cine Super 8 buscó diferenciarse de esos filmes nacionales, realizados con un lenguaje sencillo, apto para televidentes. Surgió en una Venezuela prospera por la riqueza petrolera y la democracia, fue tolerada la exhibición de películas comerciales que tocaban temas controversiales desde una perspectiva predominantemente de izquierda. El Estado incluso comenzó a dar créditos a partir de 1975 para que se hiciera ese tipo de cine. Todo esto contribuyó a que floreciera el cine amateur en el país.  


El Super 8 continuó con la línea de muchos grupos de vanguardia de la literatura y la plástica de los años sesenta. Hubo también vínculos personales de algunos superocheros venezolanos con cineastas y artistas de vanguardia del extranjero. Por ejemplo, Rolando Peña participó en una película de Andy Warhol e hizo cine con el puertorriqueño José Rodríguez Soltero en Nueva York.


Una de las temáticas que destacaron en el cine del Super 8 en Venezuela fue la crítica a la sociedad de consumo y la indagación a la identidad nacional. Esto se vio reflejado es el largometraje Hecho en Venezuela (1977) de Carlos Castillo, aquí el país es representado por una mujer con los ojos vendados, cegada por el consumo excesivo.


La figura más destacada de este movimiento fue Diego Rísquez su primer largometraje rodado en ese formato, Bolívar, sinfonía tropikal, fue presentado en la Quincena de los Realizadores de Cannes en 1981. En 1984 volvió a esa sección del festival con Orinoko, nuevo mundo, filmada también en Super 8.


Otro cineasta venezolano perteneciente a este movimiento que llegó a la Quincena  fue Carlos Castillo, con los cortos TVO y Uno para todos, todos para todos, en 1981, y Sopa de pollo de mamá, en 1982. John Moore presentó Faces, también en formato Super 8 en la sección paralela de Cannes en 1982.


El cine mundial en Super 8  llegó a Caracas. Se presentaron proyectos de todas partes en el Festival Internacional del Nuevo Cine Super 8, llamado Festival Internacional de Cine de Vanguardia en sus dos primeras ediciones, en 1976 y 1977. Este formó parte de un circuito que incluía también festivales en Montreal, Ottawa, Barcelona, Bruselas y Teherán.


Referencias:

·         Super 8, la vanguardia venezolana. http://encine.escuelanacionaldecine.com.ve/?p=2095

·         Super 8. https://es.wikipedia.org/wiki/Super-8

·         Definición de Vanguardia. http://definicion.de/vanguardia/


Por: Carmela Penfold

No hay comentarios.:

Publicar un comentario